Uno de los mayores desafíos al introducir nuevos procesos de gestión de objetivos y desempeño es una delimitación clara y un trabajo diferenciado con Objetivos y Resultados Clave (OKR) y KPI. Sin embargo, para una gestión de objetivos que funcione bien, una comprensión clara de ambos conceptos es de fundamental importancia.  Si desea saber cómo unir ambos conceptos, apúntate en los próximos cursos que impartimos online y on site.

¿Qué son los OKR?

El término OKR consta de dos palabras «Objetivos» y «Resultados clave» y describe un método para la definición y gestión de metas. Durante un período de tiempo definido, generalmente un trimestre, se definen varias metas (Objetivos). Cada uno de estos objetivos se divide en 2-5 Resultados clave más pequeños. Si bien los objetivos generales deben definirse de manera cualitativa y ambiciosa, los resultados clave deben ser sobre todo mensurables. Puede definir OKR en todos los niveles organizativos: para toda la empresa, un departamento o el empleado individual.

¿Qué son los KPI?

El término KPI significa y es una abreviatura de Indicadores clave de rendimiento. Los KPI son cifras clave para medir los factores de éxito de una organización. Por ejemplo, los ingresos por empleado pueden ser un KPI importante en la industria de servicios que refleja la eficiencia de los empleados con respecto al procesamiento de solicitudes y pedidos de los clientes. Debido a su relación de desempeño, los KPI se utilizan para controlar y evaluar procesos organizacionales, proyectos individuales o departamentos.

OKR y KPI: similitudes y diferencias

A primera vista, los dos conceptos parecen muy similares. Los KPI, así como los OKR, se utilizan como herramientas de gestión, ayudan a que el logro de objetivos sea medible en las organizaciones y se pueden definir para diferentes niveles y funciones de una empresa. Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre los OKR y los KPI. Para comprender esta diferencia, es muy útil diferenciar los objetivos principales y retraso.

Los objetivos de retraso  definen los resultados de un proceso que se debe alcanzar y son iguales a los KPI. Un ejemplo de un objetivo de retraso y, por lo tanto, un KPI es el aumento de la participación de mercado en un 10%.

Los objetivos principales  miden valores objetivo directamente manipulables que conducen al logro de objetivos rezagados y más bien igualan los resultados clave de la lógica OKR. Por ejemplo, el aumento de la participación de mercado en un 10% (KPI) se puede alcanzar con la ayuda del Objetivo “tener un excelente servicio al cliente”. Los resultados clave correspondientes podrían ser la introducción de un taller para el centro de llamadas o la reducción del tiempo de espera en un 10%.

Los OKR definen los impulsores de éxito manipulables de un objetivo, mientras que los KPI más bien verifican un resultado. Esto deja en claro que los OKR y los KPI no son idénticos y, además, no se excluyen mutuamente. Para una gestión integral de objetivos, debe utilizar ambos conceptos de manera coordinada. Los KPI, la herramienta que la mayoría de los líderes utilizan exclusivamente para liderar, por lo tanto, sirven para fines de control y no para una gestión, planificación y diseño activos. Por otro lado, los OKR y la comprensión del liderazgo relacionado con el concepto, se enfocan en el factor humano y crean una mejor activación de los empleados al transmitir objetivos motivadores y alcanzables que les brindan a los empleados una comprensión del contexto y el propósito, así como una retroalimentación muy frecuente.